Sísifo,
hijo de Éolo, era el más astuto de los hombres que vivieron en la ciudad de Éfira, según Homero en la Ilíada, y Pierre Grimal agrega "y el
menos escrupuloso". Su astucia es el elemento que va enhebrando las distintas historias que se sabe de él. Tal vez los episodios más importantes que aquí se narran son:
Sísifo poseía mucho ganado. Su vecino era Autólico, quien fue un célebre ladrón. Autólico era hijo de Hermes, a quien le había pedido el don de poder robar sin ser descubierto. Y Hermes le había concedido ese don, que consistía en poder transformar a cualquier animal poniéndole o sacándole cuernos, cambiando el color de su cuero, borrando o cambiando la marca de su propiedad, de modo de no ser reconocido por su dueño. Entonces Autólico empezó a robar ganado y a transformarlo, y entre sus víctimas incluyó a Sísifo, que notaba cómo disminuían sus cabezas mientras que las de su vecino Autólico aumentaba. Pero no tenía pruebas para acusarlo. Así fue como grabó en las pezuñas de sus animales su nombre o la inscripción "Robado por Autólico". Después de ser objeto del habitual robo, fue a los establos de Autólico con testigos y lo denunció.
Mientras los testigos acusaban al ladrón, Sísifo fue a ver a la hija de Autólico, llamada Anticlea, que sería la madre de Odiseo, de quien Laertes sería el padre. Aquel día era la víspera de la boda de ella con Laertes. Se dice que Sísifo sedujo a Anticlea y concibió con ella ese mismo día a su famoso hijo, siendo entonces Laertes sólo su padre putativo.
- - la manera en que desenmascaró a un ladrón de ganado
- - su paternidad de Odiseo (Ulises para los romanos)
- - su doble muerte
- - el castigo eterno que Hades le impuso en los infiernos
Sísifo poseía mucho ganado. Su vecino era Autólico, quien fue un célebre ladrón. Autólico era hijo de Hermes, a quien le había pedido el don de poder robar sin ser descubierto. Y Hermes le había concedido ese don, que consistía en poder transformar a cualquier animal poniéndole o sacándole cuernos, cambiando el color de su cuero, borrando o cambiando la marca de su propiedad, de modo de no ser reconocido por su dueño. Entonces Autólico empezó a robar ganado y a transformarlo, y entre sus víctimas incluyó a Sísifo, que notaba cómo disminuían sus cabezas mientras que las de su vecino Autólico aumentaba. Pero no tenía pruebas para acusarlo. Así fue como grabó en las pezuñas de sus animales su nombre o la inscripción "Robado por Autólico". Después de ser objeto del habitual robo, fue a los establos de Autólico con testigos y lo denunció.
Mientras los testigos acusaban al ladrón, Sísifo fue a ver a la hija de Autólico, llamada Anticlea, que sería la madre de Odiseo, de quien Laertes sería el padre. Aquel día era la víspera de la boda de ella con Laertes. Se dice que Sísifo sedujo a Anticlea y concibió con ella ese mismo día a su famoso hijo, siendo entonces Laertes sólo su padre putativo.
Sísifo odiaba profundamente a su hermano Salmoneo. O que Salmoneo había
usurpado el trono de Tesalia, que le correspondía a Sísifo. Así Sísifo consultó
a un oráculo sobre la forma en que podía matar a Salmoneo. Apolo le dijo que
debía engendrar hijos con su sobrina Tiro, hija de Salmoneo. Sísifo la sedujo y
ella tuvo dos hijos. Pero Tiro, al conocer el oráculo, los mató a ambos. Según
Robert Graves, que menciona a Higinio como fuente, entonces Sísifo fue al mercado con los
cadáveres de los dos niños y acusó a Salmoneo de incesto y asesinato y pidió
que lo expulsaran.
Se dice
también que Sísifo mataba y robaba a los viajeros.
Zeus raptó a Egina, la hija de Asopo, un dios río. Sísifo había fundado la ciudad de Éfira (o Corinto). Al pasar Zeus con Egina por las tierras de Sísifo este lo vio, y le dijo a Asopo que le revelaría quién había
raptado a su hija si Asopo proveía a la acrópolis de Corinto de agua. Asopo hizo surgir un
manantial y Sísifo le contó lo que sabía. Así Asopo persiguió a Zeus, que se
salvó por poco. En venganza Zeus mandó a Tánato, el genio de la muerte, para
que matara a Sísifo. Pero el astuto Sísifo sorprendió a Tánato y lo encadenó, y
durante varios días, debido a que Tánato estaba encadenado, no pudo morir
nadie. Incluso los decapitados y descuartizados no podían morir. Finalmente Ares, el dios de la guerra, obligó a Sísifo a liberar a Tánato, quien volvió a hacer su
trabajo, y el primero ser humano que mató, fue naturalmente Sísifo.
Pero antes
de ser llevado al mundo subterráneo, Sísifo le
pidió a su esposa Mérope que no realizara ritos fúnebres en su honor. Ya abajo, donde moran los muertos, se quejó a Hades y a Perséfone, esposa de Hades, de esa grave falta de su esposa y les pidió que le permitiesen volver para reprenderla. Estaría
de regreso en tres días. Le creyeron y una
vez de nuevo en el mundo de los vivos Sísifo no volvió al inframundo, y se dice que pudo vivir hasta
una edad avanzada y morir de viejo.
Cuando
finalmente Sísifo murió, cuando murió su segunda muerte, Hades, para evitar que Sísifo tuviese tiempo para
pensar en nuevas jugarretas, le impuso un tormento que lo ocupaba continuamente
en cuerpo y alma. Debía subir una roca muy grande por la ladera de una montaña
y tratar de que pasara del otro lado, pero cuando la roca llegaba muy cerca del
borde por el que debía pasar, se volvía tan pesada que volvía a rodar hasta el
lugar de donde Sísifo la había tomado, debiendo este recomenzar la tarea, sin
poder cumplirla nunca.
Así el linaje de Odiseo, héroe del poema de Homero, abarcó a un hombre experto en argucias y engaños, su padre Sísifo, y a un famoso y gran ladrón, su abuelo materno Autólico.
Fuentes:
Pierre Grimal, Diccionario de mitología griega y romana
Robert Graves, Los mitos griegos
Robin Hard, El gran libro de la mitología griega
Robin Hard, El gran libro de la mitología griega
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